A Fonsagrada: Ruta do Forno do Bolo.

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En Queixoro, una pequeñísima aldea pegada a A Fonsagrada, el bosque es tan frondoso que en pleno mes de agosto los árboles y las rocas siguen cubiertos de ese hermoso musgo verde tan propio del otoño, y cuando la luz del sol se cuela entre las rendijas de los árboles el verde se multiplica como por arte de magia. La ruta do Forno do Bolo y la de Seimeiras (te encontrarás los dos carteles al dejar atrás la aldea) son en realidad la misma: te recomiendo empezar por la de Forno do Bolo, para dejar las increíbles cascadas (seimeiras) para el final del camino.
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La ruta empieza por una pista entre pinos, para ir adentrándose poco a poco en el bosque, hasta llegar a un riachuelo, el Tronceda, que se unirá más adelante al de Queixoiro. Son dos ‘regos’, como los llamamos los gallegos, que en verano llevan poca agua, pero la suficiente para que los perros se bañen y se lo pasen pipa. En el recorrido vamos a ver además dos bellas seimeiras o fervenzas, ya en el tramo final de la senda. Es por tanto una ruta ideal para ir con perros: tranquilísima y llena de agua.  
 
 
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Antes de llegar a las cascadas vamos a caminar por un bosque de cuento, a menudo sobre pasarelas y puentes de madera, en el que encontraremos varias construcciones circulares de piedra: son las corripas, en las que se almacenaba la castaña antiguamente. Si os apetece hacer una parada para comer, a mitad de ruta hay un precioso claro en el bosque donde encontraréis mesas y bancos de madera. En Galicia todo lo celebramos alrededor de una mesa; que no os extrañe, si venís de fuera, encontrar mesas y bancos en los sitios más insospechados ;). 
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Al dejar atrás este claro, cruzando un puente, entraremos en la zona de cascadas. Primero hay un aviso, una fervenza enanita, y tras ella encontraremos, muy seguidas, las seimeiras Coroa de Arriba y Coroa de Abaixo. El agua es una de las señas de identidad de los bosques de A Fonsagrada; la fervenza más importante es la ‘fuente sagrada’ que da nombre al concello, la espectacular caída de agua de Vilagocende, a pocos kilómetros de aquí. Podéis ir a verla el mismo día que hagáis esta ruta: está muy cerca y es aún más cortita que esta, que es de poco más de 4 kilómetros. Estas dos seimeiras no son excesivamente grandes, pero son realmente preciosas. Las dos mueren en pozas que invitan a bañarse estos días de tanto calor, aunque el agua, a la que el sol apenas roza, está realmente fría: ¡solo aptas para valientes! Si os animáis a descubrir esta zona de Lugo, que es impresionantemente bonita, podéis alojaros con vuestro perro en una casa rural preciosa, Villa Severina
 
Cómo llegar: desde A Fonsagrada salir dirección Asturias. Tras pasar el primer pueblo que encontramos veremos a mano izquierda el cartel verde que anuncia la ruta de Forno do Bolo. Nos metemos en el desvío y llegamos hasta la aldea, donde podemos aparcar y empezar a caminar.
 
 
Cerca de aquí: Fervenza de Vilagocende/ Bosque da Fervenza

 

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