De roca en roca entre las playas de Lires y Rostro (Cee)

Antes de llegar al confín de Occidente, el cabo Vilán, una pequeña ría (la más pequeña de Galicia) se protege de los embistes del mar aprovechando el perfil de los acantilados. Este pequeño paraíso es Lires, uno de los lugares más bonitos que hemos pisado en la Costa da Morte. Aunque nuestra intención era hacer una ruta diferente, acabamos mezclando varios trazados: a la ida seguimos las líneas amarillas del Camino de Santiago y a la vuelta el trazado del Camiño dos Faros, perfectamente señalizado, acompañadas por la dueña de las impresionantes Cabañas de Lires. Este alojamiento rural, en un entorno privilegiado, admite perros y os aseguro que os sentiréis como en casa en cualquiera de las tres acogedoras cabañas de madera. Además, si pensáis viajar con perro a Galicia y queréis hacerlo con un plan totalmente organizado, nuestra empresa de turismo con perros, Perriturismo, tiene uno que os encantará: podéis verlo pinchando aquí.

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Como la ruta que seguimos nosotras fue un poco accidentada (divertidísima pero perdimos mucho tiempo buscando los caminos), os voy a recomendar un recorrido más sencillo. En vez de hacerlo circular como hicimos nosotras, arriesgándoos a perderos si no os orientáis bien o no conocéis la zona, os recomiendo hacerlo lineal, yendo y viniendo por la senda del Camiño dos Faros, que está perfectamente señalizada. Aunque es un poco más complicada que si hacéis la ida por el tramo del Camino de Santiago, evitaréis perderos.

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Comenzamos a caminar en la playa de Lires, donde podemos aparcar. Nosotras antes de la caminata hemos bajado al arenal y el Comando G se lo ha pasado en grande jugando. Esta playa, a diferencia de las vecinas Nemiña y O Rostro, es de aguas algo más tranquilas, al estar más recogida. Es pequeñita (está atravesada por el mar, separada de un arenal mayor en frente, pero solo se puede acceder mojándose los pies o con la marea bajísima). En esta playa no hay ordenanza municipal que regule el acceso con perros, así que la única normativa en vigor es la nacional, que solo nos prohíbe estar en verano. Pero… por lo que nos cotillearon los vecinos de la zona, en estos arenales no suele haber problema con los perros en ninguna época del año. Nosotras a Rostro vamos cada año y nunca lo hemos tenido, pero… si alguien protesta ya sabéis lo que toca, ¡retirada!

Dejando la playa a nuestra derecha arranca un camino, que seguimos hasta ver un cartel que pone “Poesía”. La parte de arriba es el trazado de la Ruta Xacobea, y el de abajo el del Camiño dos Faros. Si tomáis el de arriba os adentráis en un pinar, aunque tarde o temprano bajaréis a los acantilados, y si vais por el de abajo haréis un recorrido lineal, ida y vuelta (o solo ida si dejáis un coche en O Rostro) pegados al mar: impresionante. El recorrido está indicado con las ya famosas marcas verdes de los trasnos que identifican al Camiño dos Faros, no tiene pérdida. Y el espectáculo de la naturaleza os dejará sin palabras. En el camino veremos acantilados increíbles, un mar infinito y… el suelo, porque en algunos tramos tendremos que pasar con cuidado, ya que el sendero es estrecho.

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En el primer tramo vamos a ver desde nuestro sendero las calas de Area Pequena y Area Grande, que solo se ven cuando nos acercamos a ellas, escondidas entre los acantilados. Serpenteamos pegados al mar hasta llegar a la Punta do Nariz, justo en frente del saliente de la foto (que me gustó mucho más que la nariz), y a partir de aquí empezamos a ver la increíble Punta Mexadoira, con su cascada de agua dulce muriendo en las rocas, en el mar. Pinchando aquí encontraréis una preciosa entrada de Equipaxe de Man sobre este lugar increíble. Cuando lleguéis a la fervenza parad, sentaos en la hierba. Los perros agradecerán el descanso y podrán beber… y vosotros vais a alucinar mirando de frente, al mar, que bate contra la costa con fuerza.

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Vemos una enorme roca roja justo delante de nosotros, el mar, que parece no tener fin… y si hace calor podéis bajar y dejar que os duche la fervenza, que es una de las más bonitas que he visto nunca. Subimos una cuesta… y nos asomamos ya al increíble Mar do Rostro, ese del que dicen: “Mar do Rostro, se casaras, abrandaras”, dicho que nos da una idea de su bravura. La playa de O Rostro es para mí una de las más bonitas de España, un arenal de 2 km de longitud de arena blanca y fina, frente a este mar infinito. No todo el mundo se atreve a bañarse en estas aguas… pero hay una lengua de agua dulce que entra en la playa: los más cobardicas se pueden remojar en ella. Los perros, desde luego, se lo pasan en grande corriendo en ella.

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Nosotras no hemos bajado a la playa, la hemos visto desde los acantilados, con la Punta de A Nave, llamada así por su forma, recortándose contra el horizonte (esa zona es, tras cabo Touriñán, el punto más occidental de Europa), y hemos vuelto a Lires siguiendo el sol, que aquí se pone más tarde que en ningún otro lugar de Europa. Ver atardecer mientras caminas, escuchando la fuerza del mar de la Costa da Morte, es indescriptible.

Las perras han disfrutado intensamente de la pateada, que nos llevó unas tres horas y media. En los tramos estrechitos se quedaban un poco atascadas, pero los compensaron con kilómetros y kilómetros de monte bajo donde perderse oliendo rastros de conejos y otros bichejos. ¡Han vuelto rendidas! Ojo, no hay agua en ningún sitio, solo en Mexadoira, así que en días de calor llevad, es una ruta muy calurosa. En invierno, en cambio, ¡abrigaos bien! El viento, aquí, no se anda con tonterías.

Cómo llegar: la ruta parte de la playa de Lires (Cee). Para llegar seguid las indicaciones de la casa rural Raúl, una vez lleguéis a Lires. No tiene pérdida.

Cerca de aquí: Acantilados de Loiba/ Ruta da Frouxeira.

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