O Salnés: Ruta da pedra e da auga

Entre piedras y agua, como bien indica su nombre, discurre esta preciosa ruta, que parte del monasterio cisterciense de Armenteira, que es una parada obligada antes de iniciar la caminata… o al terminarla. Es impresionante por fuera y por dentro, con un atrio espectacular, no os lo perdáis. Esta ruta la hicimos con Caminatas Perrunas, un grupo majísimo al que también le encanta hacer senderismo con sus perros por toda Galicia. 
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La ruta, que tiene unos 8 kilómetros, parte justo del vial de acceso al monasterio. Si hacéis solo el tramo de bajada es sencillísima, aunque se complica un poquito a la vuelta, porque es todo cuesta arriba. Cada tramo os llevará alrededor de hora y media, o incluso más porque hay muchísimas cosas que pararse a ver. Para empezar, los molinos: en esta ruta hay decenas, la mayoría restaurados. En los muiños gallegos se molía básicamente maíz, aunque también trigo y centeno, y suelen ser pequeños, con un único hueco, la puerta de entrada, junto a la que se colocaba el ‘pousadouro‘, donde se apoyaban los sacos. Ya no se muele maíz, pero Galicia entera está plagada de ellos, y son una de las muestras de nuestro patrimonio más hermosas.

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En esta ruta te cansarás de verlos :), hay ‘a moreas’, como decimos los gallegos. El sendero parte desde el concello de Meis y os llevará hasta el de Ribadumia por un antiguo trazado que se recorría desde Barrantes a Armenteira los lunes de Pascua. En la primera parte del recorrido, siguiendo el cauce del pequeño río Armenteira, están los primeros molinos, los de Serén. Iremos bajando hasta llegar a una gran explanada donde si subís veréis a mano izquierda la Aldea Labrega (una recreación de la vida rural gallega a principios del siglo XX… demasiado turística, la verdad), y a mano derecha los molinos de Meis, impresionantes.

 
 
 
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En esa explanada hay un bar, A Taberna da Aldea, que os recomiendo que no piséis. Pese a estar en una ruta natural y tener una enorme terraza, tiene un cartel prohibiendo la entrada a los perros… pero no es por eso solamente por lo que os digo que no entréis: cuando hicimos la ruta, un perro que tenía acogido, Durin, que estaba muy enfermito y en los huesos (murió poco después), se fue en un despiste mío a la rampa que sube al bar y el energúmeno que lo regenta hizo un amago de darle una patada gritándole “fuera, hostia”, algo así, de muy mala manera. Yo estaba a dos metros con la correa yendo a atarlo, así que no venía a cuento, y aunque yo no estuviera al lado, tampoco hubiese venido a cuento. No demos ingresos a gentuza como esta. Bien arrepentida que estoy de haber comprado allí el bocata que me comí, antes de este incidente, por supuesto.
 
 
En fin, menos mal que Galicia es mágica y me regaló este atardecer volviendo a casa, para olvidar el único momento malo de un día maravilloso.
 
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Cómo llegar: la ruta parte desde el monasterio de Armenteira (Meis). Si vais desde Vigo coged la autopista a Pontevedra y seguid hasta el desvío a Cambados: ahí ya está indicado el monasterio. Seguid los carteles, no tiene pérdida. El final de la ruta está justo en la rotonda que os encontraréis al salir de la autopista, de frente, así que si queréis dejar un coche abajo para hacer solo el tramo de bajada ya lo podéis dejar al entrar.
 
Cerca de aquí: Castro BaroñaSubida al río Pedras, Senda do río da Fraga.

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