Ribeira Sacra

PR-G 98. Cañón del Sil-Santa Cristina

El PR-G 8: Cañón del Sil-Santa Cristina es un recorrido maravilloso para perros y humanos. Bosques centenarios, arquitectura románica, antiguas edificaciones de uso agrario como molinos y sequeiros (secaderos de castañas)… y varios miradores asomados al impresionante Cañón del Sil confluyen en esta ruta que discurre por el concello ourensano de Parada de Sil. Justo delante del edificio del Concello de Parada de Sil, precisamente, se inicia el sendero, que tiene algo más de 18 km si se hace entero y unos 14 si se hace la variante que lo ataja.

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La primera parte de la ruta es la senda que lleva al monasterio benedictino de Santa Cristina de Ribas de Sil, uno de los templos románicos más hermosos de la Ribeira Sacra. El edificio se asoma de golpe en un recodo del camino: está enclavado en un lugar realmente maravilloso. Es un monasterio construido bien avanzado el siglo XII o a principios del XIII, aunque hay referencias de una edificación en ese enclave en el siglo XI. Tiene varias reformas posteriores, como el impresionante claustro, que es renacentista (siglo XVI). Pero antes de llegar a Santa Cristina encontraréis el que para mí ha sido quizá el hito más bonito de todo el recorrido: el Mirador de Castro. Está casi al principio de la ruta y a veces pasa desapercibido por estar dentro del cámping de Parada (chulísimo, por cierto). Pero hay un senderito justo antes del cámping por el que llegáis directos al mirador.

Mirador de Castro, Parada de Sil

Es un lugar apoteósico: dos pequeñas pasarelas de madera se asoman al Cañón del Sil poniendo a prueba a quienes tengan vértigo. La vista es espectacular, parece que puedes casi tocar las paredes que encajonan el río Sil. Si subís, dejando el mirador a la izquierda, llegaréis a otro más rudimentario, metidido en unas rocas, que es realmente precioso también.

Este tramo (entre Parada de Sil y Santa Cristina habrá unos 6 km) es precioso y bastante sencillo. Para hacer senderismo con perros, ideal, pues os vais adentrando en un bosque impresionante, salpicado de saltos de agua, riachuelos… Solo tiene un tramo un poco complicado: una cuesta que baja de forma abrupta. Un par de veces saldréis a la carretera, pero está bien indicado, es difícil despistarse: id fijándoos siempre en las marcas amarillas y blancas y no tendréis problema en seguir la ruta.

Durante el paseo os vais a encontrar varias edificaciones abandonadas: antiguos secaderos de castañas (los sequeiros), un horno, molinos…  Rabacallos, Fondodevila, Sardela y Castro son los enclaves que atraviesa esta ruta, con sus edificaciones de uso agrícola y ganadero ya en desuso, pero impresionantes igualmente. 

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El sendero, tras pasar Santa Cristina de Ribas de Sil, se vuelve aún más hermoso, cruzando soutos de castaños, pequeñas sendas cubiertas de hojas… Vais a comenzar a bajar hacia el Sil, pero que no cunda el pánico: la subida que os espera después es muy llevadera, casi no os enteraréis del desnivel de más de 400 metros que vais a salvar, pues el camino va zigzagueando para evitar que la cuesta se empine demasiado.

Por este tramo hallaréis otros dos miradores, menos espectaculares que el de Castro aunque interesantes porque veis el Cañón del Sil desde un punto más bajo. Cuando hayáis culminado el ascenso llegaréis al mirador de Os Torgás, los celebérrimos Balcones de Madrid, quizá el mirador más famoso de la Ribeira Sacra. Os recomiendo, si no conocéis ningún otro, visitar este el primero para disfrutarlo de verdad, porque os aseguro que no es el mejor. Sucede lo mismo con el que tenemos justo en frente, en la orilla lucense del Sil, el mirador de Cadeiras, que también es de los más renombrados, aunque realmente no tiene la mejor vista de los cañones. Yo, si tuviese que escoger los mejores lugares para contemplarlos, sin duda recomendaría Os Chancís, el mirador da Cividade, en Bolmente y el de Castro (en esta ruta).

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Muy cerca de los Balcones de Madrid os vais a encontrar este Foxo dos Lobos, utilizado en la Edad Media para matar lobos. Por desgracia, las matanzas que se iniciaron en el Medievo no se detuvieron hasta bien entrado el siglo XX, por lo que se puede decir que el lobo, mi animal favorito, fue exterminado y desapareció para siempre de estas tierras.

Desde los Balcones de Madrid queda ya muy poco para volver al punto de partida, Parada de Sil, pero gracias a Roi Barcala, de Rutea, hicimos un tramito que se une a otro camino, el Sendeiro de castiñeiros y cariozas, que es una preciosidad. En este PDF del Concello de Parada de Sil podéis encontrar información sobre estas rutas.

Cómo llegar: la ruta sale desde la localidad ourensana de Parada de Sil. Buscad el edificio del ayuntamiento: en frente está el cartel del inicio del sendero.

 Cerca de aquí: Ruta del cañón del río Mao/ Ruta de las Pasarelas del río Mao/ Ponte da Boga-Castro Caldelas