Ribeira Sacra. PR-G 162. Ruta da Ribeira Sacra do Miño. Marce-Atán

Con el tramo de hoy, entre Marce y Atán, el Comando G y yo hemos terminado enterita la Ruta da Ribeira Sacra do Miño, la más larga de la Ribeira Sacra, con sus casi 38 kilómetros lineales. Así que no hemos tenido más remedio que hacerla por tramos, yendo y viniendo… y creo que ha sido una ventaja, porque es una senda tan espectacular que quizá haciéndola entera en una jornada me hubiese perdido muchas cosas, o hubiese tenido que ver demasiado rápido otras. De este modo hemos disfrutado intensamente cada tramo, hemos podido pararnos en todas las aldeas a hablar con los vecinos y nos hemos enamorado para siempre de la ribera del Miño a su paso por el sur de Lugo.

Fervenza de Augacaída

 

El tramo entre Marce y Atán, con el descenso a la Fervenza de Augacaída incluido, nos ha llevado unas tres horas y media. No es un tramo muy largo, aunque la bajada y subida a la fervenza lleva su tiempo: digamos que sencilla no es ;). Si queréis podéis dejar el coche en Marce y bajar por la senda hacia el desvío a la fervenza, o, como hicimos nosotros, dejar el coche en la entrada que va directa a la fervenza. Vais a caminar por un bosque de cuento unos 20 minutos, entre antiguos caminos de carros en los que, si os fijáis, iréis encontrando ruinas de antiguas edificaciones y de viñedos abandonados: en algunos la vid sobrevive, enredada entre los carballos.

 

Encontraréis el desvío para bajar a la Fervenza de Augacaída rápidamente, y os recomiendo que bajéis a verla: es un tramo ligeramente duro, pero es un rincón increíble. No os arrepentiréis ni siquiera aunque tengáis que bajar agarrados a una cuerda para no despeñaros, os lo aseguro. Es una cascada impresionante, un sitio de esos que merece la pena descubrir (tenéis más información sobre ella aquí).

Fervenza de Augacaída.
Fervenza de Augacaída.

Cuando os hayáis recuperado de la impresión de contemplar semejante maravilla (y de la inolvidable bajada), debéis volver por donde habéis venido para retomar el sendero principal. Ahora vais a seguir hacia la derecha, por un sendero bien indicado y en el que seguiréis descubriendo maravillas.

 

Este tramo es muy sencillo, tan solo hay un par de repechos, el más duro el que encontraréis justo al cruzar un riachuelo por un pintoresco puentecito. Tras esa subida encontraréis seguidas dos aldeas: Cabo de Vila y Seoane. También os vais a encontrar con unas vistas impresionantes del Miño: las dos aldeas se asoman al río suavemente, creando un paisaje realmente evocador. En Cabo de Vila vive un matrimonio simpatiquísimo, si al pasar están trabajando su huerta os hablarán seguro. Podéis aprovechar para hacer un descanso y beber en la fuente de la aldea. Los perros, aun con calor, no tienen problema: además de las zonas de río hay fuentes en esta aldea y la siguiente, así que no es necesario que les llevéis agua (a no ser que sea un perro con problemas de respiración, tipo bulldog o carlino, ojo). Es por tanto una ruta ideal para hacer senderismo con perros en Galicia.

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Tras pasar Seoane estáis ya llegando a la iglesia de Santo Estevo de Atán. Caminaréis por un sendero estrechito, viendo el río, hasta que al doblar un recodo del camino veréis ya Atán, desperdigado por la ladera de la montaña. Fijaos bien, porque la espectacular iglesia no se aprecia fácilmente desde este punto, tapada por la vegetación. En este tramo hay una bajada pronunciada desde la que se ven perfectamente los pastos de Atán: fijaos porque hay ovejas pastando muchas veces, atad a los perros si creéis que pueden liarla.

Santo Estevo de Atán

 

 

La iglesia monasterial de Santo Estevo de Atán es maravillosa. El monasterio original fue fundado por el obispo de Lugo Odoario a mediados del siglo VIII, probablemente. Aunque durante mucho tiempo se creyó que algunos de los elementos del templo actual (como una celosía), edificado entre los siglos XII y XIII, podrían ser del monasterio prerrománico, los expertos parecen haber descartado esta posibilidad. Aun sin este atractivo añadido, este templo es espectacular. Apabullante dentro de su sencillez. Frente a la entrada se desparraman decenas de tumbas, por el suelo muchas de ellas, otras en pequeños panteones.

La ruta continúa desde este punto hacia el Alto de Atán, a casi 2 km, aunque confieso sin rubor que me lo he saltado y desde la iglesia hemos dado la vuelta para volver por donde vinimos. Si continuáis la subida podéis volver a Marce por la carretera, aunque sin duda es más bonito el trayecto que discurre por el monte.

 
Cómo llegar: la entrada hacia la Fervenza de Augacaída está al pasar Marce, una pequeña aldea de Pantón a la que llegaréis tomando la carretera que une Ferreira de Pantón y Escairón (podéis hacer una paradita antes para ver la increíble iglesia de Eiré, una de las más bonitas de la Ribeira Sacra, que os pilla de camino). En esta carretera debéis tomar el desvío hacia Santa Mariña y seguir hasta que veais el desvío a Marce. Seguís por esa carretera, pero no os metáis en Marce, seguid recto (es un decir, la carretera está llena de curvas) hasta que os encontréis el cartel de la Fervenza de Augacaída. 
 
Cerca de aquí: A Maiorga-Riberas de Miño/ A Maiorga-A Cova/ Pombeiro-San Cosmede.

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