Souto de la iglesia de Pesqueiras


Siempre que hago una ruta en la que llegas a una iglesia o a una ermita que está como en medio de la nada me pregunto qué pudo llevar a quienes encargaron la construcción a escoger ese sitio. En pleno siglo XII, atravesar un bosque con material de construcción no debía ser tarea fácil. Pero es nuestra visión contemporánea la que nos hace pensar así: todas estas iglesias maravillosas en medio de impresionantes bosques, como la de Pesqueiras, estaban ubicadas en zonas muy ricas en la Edad Media: había viñedo, había castañas, ríos cerca…

El sendero que lleva a la iglesia discurre por un bosque maravilloso, es un paseo corto y precioso que te va adentrando en el souto hasta desvelarte el templo de Santa María de Pesqueiras, uno de los más curiosos de la Ribeira Sacra.

Es curioso porque se desconoce cuándo fue erigido. En una inscripción que ya no se conserva se hablaba de una reforma hecha en 1.121, pero el templo parece de una época posterior. Se sabe que fue monasterio de monjas benedictinas hasta el siglo XVI, seguramente, y hay documentos que lo citan en 1107, por lo que se supone que el edificio actual sustituyó a un antiguo templo. No es, desde luego, la iglesia con el exterior más bello de la orilla lucense de la Ribeira Sacra. Pero sí que lo es su interior: hay pinturas maravillosas, algunas del siglo XV. Por suerte, se han conservado, no como la talla románica de Santa María de Pesqueiras, una pieza única que se perdió en un incendio… a las que deben sumarse las que desaparecieron con los saqueos que se sabe sufrió la iglesia.

Es curioso también este templo por su nombre, probablemente relacionado con un arte de pesca bastante extendida en el Miño, la pesqueira (consistía en construir unos muros de piedra en la orilla del río para formar corredores donde quedaban encerrados peces como la lamprea). Y es curioso, en fin, porque conserva la estructura funeraria antigua, con las tumbas diseminadas alrededor de la iglesia, adosadas a los muros pero también por el suelo. Un espectáculo para los que amamos los cementerios.

La ruta es cortita, muy fácil y circular. Se aparca fácilmente un poco más arriba del cartel que indica el camino a la iglesia, delante de una casa de madera muy llamativa. Después caminad por la carretera hacia abajo y entraréis ya en un bosque de cuento: coged el camino de arriba, el de la izquierda. La senda está indicada con pivotes de madera marcados de amarillo y blanco, así que no tiene pérdida. Llegaréis pronto a la iglesia de Pesqueiras: para verla debéis desviaros del camino y bajar, para retomar luego el sendero. Este tramo atraviesa un cuidado souto, y los castaños os maravillarán, vayáis en la época en la que vayáis. Pero, si podéis escoger, id a finales de octubre o en noviembre: el bosque se tiñe de amarillo y es un espectáculo increíble. 

Hay varios caminos que suben y bajan; no hagáis caso a ninguno hasta que veáis uno que gira muy pronunciadamente: no tiene pérdida porque veréis el pivote de madera con la marca amarilla y blanca (si os pasáis veréis una fuentecita de piedra a la izquierda, es justo antes). En este tramo cambia completamente el paisaje: vais a volver viendo el Miño, aprisionado por el embalse de Belesar, caminando entre viñedos antes de volver a adentraros en un corto tramo de bosque. En total, una hora escasa de caminata por un bosque de cuento.

Cómo llegar: desde Monforte coged el corredor a Chantada (o viceversa). La entrada a Pesqueiras está bien indicada, entráis y cogéis la carretera hacia abajo, hasta que encontréis un cartel que anuncia la Central Eléctrica de Belesar a mano derecha. Lo cogéis y seguís sin desviaros, cruzáis el puente del embalse y rodeáis la central entera, subiendo dejándola a vuestra derecha. Y ya seguís esa carretera (que es increíblemente bonita) hasta que encontréis el cartel de la igleisa, y un poco más arriba podéis aparcar, frente a la casa.